Los rostros de Iberia: Iberia del Fuego
Los rostros de Iberia: Iberia del Fuego

Los rostros de Iberia: Iberia del Fuego

Con la llegada de la primavera nos encontramos con la festividad de Ostara, que en la tradición de la Diosa en Iberia conocemos como el Portal de la Madre del Fuego. En él nos esperan diosas de la Rueda de Iberia como Eguzki y Argia, pero también nos encontramos con Iberia del Fuego, que prende en nosotros la chispa divina y nos adentra en los misterios de la transformación.

¿Quién es Iberia del Fuego? ¿Qué implica trabajar con este rostro de la Diosa? ¿Cómo se manifiesta en nuestras vidas? Descúbrelo a través de las reflexiones personales de sus Sacerdotisas y Sacerdotes.

La Diosa Iberica como la Dama de Elche

El arquetipo de Iberia del Fuego, por Nuhmen

Con la llegada de la primavera, el Sol vuelve a brillar con fuerza, trayéndonos la luz y el calor que tanto asociamos a esta estación. Y precisamente estos dos elementos son los que nos llevan a encontrarnos con Iberia del Fuego, que resplandece con fuerza iluminando todo a su alrededor y caldea la superficie de la tierra para que todo brote a su paso, creando un manto verde lleno de vida.

Iberia del Fuego, enérgica, vibrante y empoderada, enciende su fuego sagrado para bendecirnos con su magia. Tomando una chispa de su llama eterna, la comparte con nosotros y nos enseña a custodiarla en nuestro corazón para que seamos capaces de utilizarla cuando así lo deseemos. Y es que el fuego de Iberia no solo nos purifica al alimentarse de todo aquello que nos frena y nos impide avanzar, sino que también nos empodera y nos ayuda a tomar las riendas de nuestras vidas a la par que disipa nuestros miedos e incertidumbres.

Trabajar con Iberia del Fuego nos expone y nos transforma, haciéndonos a veces vulnerables durante el proceso, pero también nos acompaña en todo momento como el fuego del hogar, ese que se manifiesta en las chimeneas que nos calientan en las mañanas frescas de primavera, en las velas que iluminan nuestros altares y en el abrazo reconfortante que recibimos de nuestros seres queridos.

Esa es la magia de Iberia del Fuego. Ella prende en nuestras vidas la llama que unas veces nos hará arder para transformarnos, mientras que otras nos alentará gentilmente a seguir adelante pese a las circunstancias… siempre bajo la calidez de su manto verde, que nos brinda fuerzas y energías renovadas.

La presencia de Iberia del Fuego, por Dunum

Existen muchas formas de fuego, pero, dado el marcado carácter maternal de Iberia, para mí, una de las formas más representativas es el fuego del hogar.

Ese hogar que empieza por unas brasas rojas, candentes, radiantes, proporcionando un calor suave, amoroso y protector, que se propaga por todo el espacio en torno a ese punto focal para atemperar la estancia y darle vida. Un calor uniforme y pausado que se transmite al caldero que sostiene para alimentar a la familia y a los invitados, manteniendo caliente la comida preparada y caldeando el agua para lavar la ropa o el cuerpo. Un calor que alimenta los braseros bajo las mesas camilla y las mantas de la cama al caer la noche. El fuego del hogar que reúne a los habitantes de la casa, a familiares y amigos, donde se crean lazos, se narran historias, se susurran confidencias y se mantienen las tradiciones. Un lugar para descansar, disfrutar y compartir: el lugar donde se halla el fuego del hogar es el corazón palpitante de la casa y de la comunidad.

Iberia en mi vida, por Belinda del Fresno

Siento a la Madre del Fuego en todas las manifestaciones de Su elemento.

La siento en mis sienes cuando porto antorchas al atravesar pasajes oscuros, esos que recorro en sueños de otras vidas, de cuando guardaba Su llama sagrada en el corazón de un templo. La percibo en el sol callado sobre los campos y el mar inmenso, como una caricia; pero sobre todo La reconozco en la alegría de las fiestas, esas en las que se reúnen las amistades y las familias en ruidosa alegría.

La Madre del Fuego me saluda desde el resplandor lejano de la hoguera de una celebración nocturna y hasta en las chispas que saltan de brasa en brasa en los fuegos rituales.

Ella se inflama de poder cuando la hoguera devora los muebles viejos y los papeles escritos que le arrojamos para despejarnos el camino. Y entonces nos bendice con su energía poderosa, nos contagia un poquito de esa fuerza elemental de la que nos servimos para desprendernos de algunos recuerdos y aligerar así el peso de la vida. Y es en ese momento en el que podemos concentrar Su fuego en nuestra voluntad más imperante.

Iberia del Fuego también es protectora: las velas que La honran en el altar y las que nos iluminan en la noche; el fuego que calienta los hogares y alimentos.

Y en el corazón de la Tierra palpita el fuego que calienta las aguas termales que brotan para curar nuestras heridas y mitigar nuestro dolor. Porque la Madre del Fuego es también sanadora.

Iberia del Fuego en la naturaleza, por Atreyu

Una vez que llega marzo, empezamos a sentir como el sol va calentando un poco más y su luz es diferente, más amarilla, más potente.

Cuando salimos al campo, podemos comprobar cómo la hierba adquiere un color verde característico de los primeros brotes, como un verde lima, brillante. Aparecen flores amarillas como el diente de león y la caléndula por los caminos y los llamados “pimpájaros” o Brassica barrelieri lo cubren todo, dejando todo verde y amarillo que son los colores de este momento de la rueda. Y los árboles estallan en verde con sus brotes por todas sus ramas.

Iberia del Fuego llega fuerte, enseñándonos su poder natural cuando la Diosa Sol anima la vida con su luz y su calor. Todo empieza a crecer y a salir exuberante. Los pájaros comienzan a tener más actividad con la luz y la alegría se establece. A nivel humano, nos recuerda qué necesitamos para mostrarnos al mundo y brillar. Si nos fijamos en nosotros mismos y en nuestro entorno, las personas también salimos más y tenemos más actividad en el exterior, más alegría. Es el efecto del sol en nosotros, que aumenta la actividad bioquímica del cuerpo, subiendo los niveles de serotonina, dopamina y oxitocina.

El fuego tiene también un potente efecto purificador, y aunque este momento de la rueda coincide con el equinoccio de primavera, momento de equilibrio entre luz y oscuridad, precisamente nos saca a la luz aquello que no está en equilibrio, para que lo trabajemos e integremos. Con el calor, así como en los árboles asciende la savia, en nuestro cuerpo aumenta su producción de sangre y su volumen, impulsándose con más fuerza por nuestro cuerpo. Iberia del Fuego, nos recuerda la fuerza de vida que hay en nosotros y en toda Su naturaleza.

Iberia del Fuego en las historias, por Nenúfar

(Próximamente)


Para terminar, quisiera dar las gracias este maravilloso grupo de Sacerdotes y Sacerdotisas de Iberia formado por Atreyu, Belinda, Dunum y Nenúfar que han decidido contribuir a esta entrada compartiendo sus reflexiones en torno a Iberia del Fuego. ¡Gracias por vuestro tiempo y esfuerzo! Si deseas más información sobre la Tradición de la Diosa aquí en Iberia, visita la página web del Templo de la Diosa en Madrid.

Nuhmen Delos ~


Fotografía por Jacinta Lluch Valero en Flickr. Edición por Nuhmen Delos.

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