Mucho se escucha hablar estos días sobre la festividad de Samhain. La creciente oscuridad nos envuelve con su manto y nos invita a adentrarnos en la parte oscura del año a través de un profundo viaje interno. Es tiempo de pensar, de reflexionar acerca del ciclo de la vida y la muerte, el eterno cambio y lo que se oculta más allá del velo que separa los mundos. Sin embargo, cada persona lo vive de una forma muy particular, ofreciendo una infinidad de posibilidades de comprender y celebrar esta festividad. Por ello, varias personas de diferentes sendas paganas nos hemos reunido para contarte nuestra visión personal sobre este día y recopilar nuestras reflexiones en torno a Samhain. ¡Esperamos que las disfrutes!

Reflexiones en torno a Samhain
Una reflexión de Nuhmen Delos
Samhain supone para mí un retorno al reino de la oscuridad que me invita a conectar con mis raíces. La creciente duración de las noches, las calles llenas de hojas que crujen al caminar sobre ellas, las primeras lluvias del otoño y el frío viento que sopla por las mañanas se entretejen durante esta época y cada año despiertan una parte de mí que parece estar dormida durante el resto de año. Un extraño sentimiento de euforia me inunda por completo y me hace sentir vivo, recordándome quién soy de verdad y por qué he decidido transitar este camino espiritual. Desde pequeño siempre he sentido una gran atracción por la festividad de Halloween, por lo que cuando al comenzar mi camino pagano descubrí que no era solo una noche de sustos, bromas y fantasmas, sino que procedía de una festividad con un significado mucho más profundo, supe que Samhain sería uno de mis Sabbats favoritos.
Durante esta época del año siento que mi espiritualidad se materializa y se hace mucho más presente, haciendo que estos días sean un tiempo de reafirmación personal y de reconexión con mi linaje. Cada año aprovecho para honrar a todas aquellas personas que en algún momento de mi vida significaron mucho para mí y que ya no están en este plano de la existencia. En mi familia siempre se ha dicho que nadie muere mientras se le recuerde y, aunque siempre les tenga presentes, durante esta época del año aprovecho para reforzar los lazos con mis ancestros recordando los momentos que viví con ellos y reflexionando acerca de todo lo que me han aportado.
Para traer a mi hogar la esencia de Samhain, suelo decorar el altar con ramas secas, fotos de mis ancestros, pequeñas calaveras y varias calabazas de barro en cuyo interior enciendo velitas de té al atardecer. Como tengo ya una buena colección, en el resto de muebles también coloco algunas calabazas e incluso algún año he puesto telarañas decorativas en las estanterías más altas y los rincones más inaccesibles. ¡Si hay algo mágico en estas fechas son los atardeceres a la luz de las velas en un hogar ligeramente embrujado!
Una reflexión de Bóreos
Mientras que para la mayoría de practicantes paganos Samhain es final e inicio de la Rueda del Año, para mí y los amigos con los que crecí en este sendero es Mabon nuestro momento de iniciar el nuevo «curso» mágico, debido a que fue la primera celebración que realizamos juntos hace muchos años ya, y marcó nuestro punto de partida. Sin embargo, Samhain es siempre un momento profundamente especial para todos nosotros.
Aunque nuestra manera de celebrarlo ha variado durante los años, y hemos aprendido de diferentes fuentes, hay particularidades que hemos encontrado sentido mantener a lo largo del tiempo. Alguien nos dijo en nuestros principios que en esta festividad no se hacen invocaciones a entidades, ya que el velo entre realidades es débil y existe mayor facilidad de circulación, por lo que si alguien quiere venir a verte lo hace en total libertad, y tratar de forzar una presencia podría ser considerado una ofensa estos días. Si bien puede ser rebatible y cuestionable según el caso, es algo que hemos interiorizado y hemos mantenido.
Una tradición que incorporamos años después fue elegir un tema para cada Samhain, para caracterizarnos, y a ser posible, elegir decoración y menú a juego con la propuesta. De esta manera cada año indagábamos en un concepto o cultura (deidades infernales, espíritus japoneses, mitología de la Europa del Este, México, seres femeninos oscuros de la mitología griega… ¡y hasta santos mártires!), y así añadíamos un nuevo punto cultural a la celebración, aprendíamos y compartíamos nuestras reflexiones.
En casa de mis abuelos todo era más sencillo pero igualmente profundo. Cada año una vela es encendida la noche del 31 de octubre, pero antes se mantenía una vela encendida hasta acabar noviembre, dedicándose esta llama a todos los difuntos de la familia. Yo trato de incorporar de alguna manera a mi ritual una honra a mis seres queridos fallecidos y mis ancestros, pero también conecto con el flujo del tiempo para bendecir a los que vendrán después, para sentir el vínculo más allá de las limitaciones del ahora, entre los que estuvieron y ahora son parte de otra realidad, los que estamos, y los que estarán.
¡Bendiciones para esta época!
Una reflexión de Cris Nenúfar
Con la llegada de octubre la Rueda da un nuevo giro, marcando el inicio de otro ciclo más. Samhain, la festividad con la que iniciamos nuestro año pagano, nos trae las energías de la Diosa Oscura, que en la tradición de Iberia se manifiesta a través de Ataecina, la Anciana Sabia. Es la Diosa barquera que cruza las almas a través del velo. Ella nos habla de oscuridad, de muerte, de silencio, de sombra…
La cosecha ya ha sido recogida y tras entregarnos sus últimas bendiciones la tierra enmudece, marchitándose, sucumbiendo. En esta época el velo que separa los mundos se vuelve muy fino, y nos resulta más sencillo comunicarnos con quienes ya partieron. No es extraño que ellos también se acerquen para hacernos alguna visita. Es tiempo de recordar y honrar a nuestros ancestros y ancestras, y reconciliarnos con la muerte —que tan mala fama tiene en nuestra cultura—asumiendo también nuestra propia mortalidad, aceptando la certeza de que algún día partiremos. Somos eternos, pues nuestra alma no desaparece nunca, pero esta vida es limitada. Es también un buen momento para trabajar con las vidas pasadas —si deseamos asomarnos a las mismas—, atisbar de dónde venimos y cuál es la tarea que traemos para esta encarnación.
El trabajo con la muerte implica también dejar partir aquello que nos limita, nos daña, o es un lastre. A veces será un alivio, otras nos resultará doloroso desprendernos de ello, pues no siempre es fácil decir adiós. Ataecina se lo llevará y lo destruirá porque Ella es la Diosa de la transformación, la que pudre lo que ya no necesitamos para convertirlo en los nutrientes que alimentarán la semilla de una nueva realidad.
Esta es también la época de la oscuridad, del trabajo con la sombra. Nos han dicho durante siglos que aquello que es sombrío está asociado al “mal” y hay que huir de ello, buscar la luz. Pero un exceso de luz puede cegarnos, y es gracias a la oscuridad que podemos dormir y descansar —de no ser así, enloqueceríamos—. Como decía el poeta Walt Whitman “Soy inmenso, contengo multitudes”. Las personas estamos formadas por muchos matices, y uno de ellos es oscuro, es nuestra sombra. Negarla, reprimirla, o intentar ocultarla solo nos traerá dolor. Ataecina nos invita a mirarla a los ojos, aceptarla e integrarla en nuestra vida.
Gracias a Bóreos y Cris Nenúfar por animaros a participar en este proyecto y compartir vuestros pensamientos en torno a esta festividad. Sin vosotros, esto no hubiera sido posible.
Y a ti, que has leído nuestras reflexiones sobre este Sabbat, te deseo un muy feliz Samhain. Si quieres descubrir el resto de entradas de Zona Arcana sobre esta festividad, puedes encontrarlas aquí.