El concepto de magia es uno de los primeros con el que nos encontramos cuando, buscando un nuevo camino espiritual, descubrimos el Paganismo o la Brujería.
La popularización de numerosas series de televisión ambientadas en mundos mágicos y la proliferación de libros de dudosa calidad llenos de hechizos y rituales han hecho que lo mistérico y lo arcano se pongan de moda. Y es que la palabra magia despierta tanta fascinación en unas personas como rechazo en otras, pero…
¿Qué es realmente la magia?
La magia es un concepto difícil de definir y comprender, tanto como lo es el amor, el odio y otros sentimientos complejos. No es posible reducir el término magia a una sola cosa, ya engloba a muchas cosas la vez, ni tampoco es sencillo dar una definición que abarque todo el término en sí. Sin embargo, la siguiente definición es bastante acertada:
La magia es el arte de centrar y canalizar la energía, la intención y las emociones de uno mismo para realizar un cambio tanto en el mundo a nuestro alrededor como en nuestro propio mundo interior, empleando las herramientas físicas que tenemos a nuestra disposición.
La gente no suele ser consciente de que los pensamientos, palabras y acciones influyen en todo cuanto nos rodea y cree que muchas de las cosas suceden por puro azar. Sin embargo, al alinear intencionadamente aquello que deseamos (intención) con los sentimientos que nos provoca dicho deseo (emociones) e impulsarlo mediante acciones tanto cotidianas como rituales (energía), se produce un cambio. Para tomar consciencia de dicho alineamiento y materializarlo en algo físico, con frecuencia se utilizan algunas herramientas y correspondencias que nos ayudan a percibir a través de los sentidos el trabajo que se está realizando. Dichas correspondencias tienen que ver con conceptos tan variados como colores, velas, aromas, hierbas o días de la semana que tradicionalmente se han asociado a diferentes conceptos u objetivos, de forma que al utilizarlas se refuerza la acción del trabajo mágico.
Es cierto que desear cosas imposibles no va a hacer que sucedan, pero pensemos en hechos más cotidianos: ¿quién no ha deseado saltarse un día de colegio con la excusa de encontrarse enfermo… y tras mucho insistir en el supuesto malestar ha terminado con unas décimas de fiebre? Así, en un ritual no son las velas, las piedras ni las palabras recitadas las que provocan que las cosas pasen. Es la proyección conjunta de la acción, la intención y la emoción la que genera el cambio deseado.
¡Hagamos magia!
Todo el mundo puede hacer magia, entendiendo esta como cambiar las circunstancias y el medio que nos rodean. La única diferencia entre una persona cualquiera y alguien que la practique (bruja, hechicero, sacerdotisa, chamán, druida…) es que este último lo hace de forma consciente. Es decir, realizan un trabajo activo para atraer el cambio a sus vidas.
Dado que todo el mundo puede hacer magia, existen numerosas formas de realizar un trabajo mágico, tantas como personas capaces de realizarlo. Muchas de ellas implican el uso de hierbas, minerales, velas, música, canto o trance, entre otros muchos elementos. Todo depende del credo, las preferencias y las preferencias de cada persona.
Es importante tener en cuenta que la magia no es algo inherente a una religión concreta, sino que es practicada por gente de credos muy diferentes. Magia y religión no tienen por qué encontrarse ligados y a pesar de lo que comúnmente se cree, hay paganos que no practican la magia.
Todo esto puede llevar a pensar que la magia se basa en la realización de rituales, hechizos y conjuros que nos recuerdan a los que podemos ver en las series y películas que tanta popularidad han alcanzado en los últimos años. Nada más lejos de la realidad. Para desmontar algunos mitos al respecto, te recomiendo que leas esta entrada respecto a qué no es la magia.
Una vida mágica
Llega un punto de nuestra existencia en el que intentamos comprender la vida, y encontramos que la solución no es una religión, no se encuentra en un libro de autoayuda, ni está en creer en un Dios omnipresente que maneja nuestro destino. A veces, llegamos a la conclusión de que hay cosas que no comprendemos… e intentamos ir más allá.
Para muchas personas, la magia es ese más allá. Es algo que nadie que de verdad la comprenda podrá describirte, porque termina siendo una parte de tu vida y de tu forma de ser. Adentrarte en sus misterios implica un cambio en tu forma de pensar, de sentir y de llevar a cabo tus acciones cada día que te llevan a contemplar el mundo bajo una nueva mirada. Es una sensación que nada ni nadie podrá arrebatarte y que impregnará numerosos momentos de tu vida, tanto en los buenos como en los malos. Es esa casualidad disfrazada de causalidad, es ese momento en el que todo parece conspirar a tu favor. Es esa maravillosa experiencia inesperada, es esa persona que llegó a tu vida sin saber muy bien cómo. Es la caricia de los primeros rayos del Sol, es el misterio de las cosas bajo la luz de la Luna. Es esa chispa que te hace seguir adelante e ilumina tu camino… es magia.
En tus manos está cómo usarla.
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