Jana de Madrid, hoy hace un año de aquel día aciago.
Ni siquiera sé cómo empezar esta reflexión, porque no sé ni qué decir. Sigo sin asimilar que cruzases el velo hacia las Tierras del Eterno verano de forma inesperada, que no volveré a oír tu voz contando una anécdota que me saque una carcajada o que no podré abrazarte una vez más.
Hoy flotan en mi mente recuerdos de momentos que hemos vivido juntos, canciones que nos enseñaste y reflexiones que quedaron grabadas a fuego en mi corazón… pero sobre todo, no paro de pensar en el legado que nos dejaste. Y como en mi familia siempre decimos que nadie muere mientras se le recuerde, voy a honrar tu memoria compartiendo parte de ese legado.
Al pensar en ti me vienen a la cabeza dos conceptos que eran los pilares de tu vida: el amor incondicional y los cuidados en el centro.
Quienes te conocíamos sabíamos que uno de tus votos como Sacerdotisa de la Diosa estaba muy relacionado con el amor, pues siempre tratabas de ver lo mejor de las personas que te rodeaban. Pero no te quedabas solamente ahí: hacías brillar nuestros dones y virtudes, poniéndolos en valor para empoderarnos y ayudarnos a crecer como personas. Tú eras la esencia de la bondad y el amor incondicional: a todos nos has ayudado y sostenido en algún momento difícil. Con tu presencia y tu magia inundabas nuestras vidas, haciendo de este mundo un lugar más bonito… y propagabas la necesidad de emplear esa visión llena de luz, amor y esperanza en una sociedad marcada por discursos y acciones llenas de sombras.
En ocasiones, dabas incluso demasiado de ti. Y cuando te preguntábamos el porqué, siempre nos decías con una sonrisa que a veces es necesario poner los cuidados en el centro: un círculo de personas a veces necesita volcar su atención y esfuerzo en una en concreto para que pueda mejorar su situación, sanar internamente o pasar un momento difícil. Así, y solo así, esa persona podrá estar en las mejores condiciones para sostener y apoyar al resto de personas cuando sea necesario en el futuro. Y creo que esa es la clave para cualquier pareja, familia, grupo de amigos o comunidad que deseen permanecer unidos durante mucho tiempo: hemos de sostenernos mutuamente, sin importar cuánto entregamos a nuestros seres queridos, con la convicción absoluta de que recibiremos lo mismo cuando seamos nosotros los que estamos vulnerables y faltos de apoyo. Esa es la magia de los cuidados en el centro.

Elijo recordarte con amor: siempre decías que el amor es lo contrario al miedo y que además es ese crisol alquímico que todo lo transforma. Y qué razón tenías. Hay momentos en los que me descubro esbozando una tímida sonrisa cuando te descubro en mi al contemplar a alguien bajo la mirada del amor o cuando me veo sosteniendo a una persona con cariño y guiándola a un espacio seguro y sagrado para que pueda sanar y resurgir desde lo más profundo de su ser. Amor incondicional y cuidados en el centro: Ese es tu legado, el legado de Jana de Madrid.
Y mientras escribo estas palabras, recuerdo aquel momento en Avalon cuando me cogiste de la mano con mirada cómplice para unirnos a una maravillosa danza en espiral junto a un gran número de personas en la que entonamos unos versos que hoy sirven para honrar tu legado.
What serves life will stand
What does no will fall
The power is it our hands
Love changes all
Te quiero y te querré siempre, Janita.
Nuhmen Delos ~
Foto de Ricardo Donna en la página web de Jana de Madrid.