Una de mis tareas como Sacerdote de Avalon en entrenamiento es descubrir las diferentes manifestaciones de la Diosa en el paisaje y conectar con sus energías. Durante mi cuarto fin de semana de entrenamiento estuve trabajando con el arquetipo de la Diosa del Fuego, que en la Rueda de Avalon se muestra como Nolava del Fuego, Artha, Grainne y la morgen Cliton, entre otros muchos rostros.

Hasta ahora había podido conectar sin problema con los rostros de la Diosa al visitar diferentes lugares de la isla de Avalon, pero el arquetipo del Fuego me suponía un reto interesante. Al fin y al cabo, el fuego es un fenómeno caracterizado por la emisión de luz y calor producidos por una llama, que necesita un combustible para existir. ¿Dónde iba a encontrar fuegos encendidos que no estuvieran causando un problema?
Como siempre, la Diosa tenía una lección para mí. No eran grandes hogueras lo que tenía que encontrar para conectar con Ella, sino que descubrí que el fuego puede tomar muchos aspectos, y que no siempre se manifiesta bajo la forma de una llama.
Uno de los momentos más especiales del fin de semana fue una pequeña ceremonia en la que encendimos un pequeño fuego con la llama de Avalon. Pasaron muchas cosas en ella, que no desvelaré para mantener la sacralidad de dicha ceremonia, pero lo que más recuerdo es el brillo en los ojos de mis hermanas y hermanos mientras ésta iba transcurriendo y sus energías se iban intensificando. Cada uno de ellos irradiaba luz propia y en sus ojos se veía la chispa de la llama sagrada que estaba prendiendo en sus corazones: la llama de la pasión, la llama de la determinación, la llama de la valentía… No eran las mismas personas que al principio de la ceremonia. Sus miradas ahora estaban cargadas de poder, de plenitud, de vitalidad: estaban cargadas con el fuego sagrado de Avalon. Y pese a que éste no era visible, cada una de mis hermanas y hermanos irradiaba energía con una fuerza tan intensa que resultaba innegable el empoderamiento que el Fuego había traído a sus vidas.
Pero el fuego también se manifestó físicamente en mi camino. Quien me conoce sabe que pasear por el Tor es algo que disfruto muchísimo y esta vez subí por una de sus laderas para descender a continuación por su cara opuesta y visitar al GrandMother Apple tree, uno de los árboles más antiguos del huerto de Avalon. Le tengo un cariño enorme a este árbol porque me transmitió un mensaje muy especial el primer fin de semana de mi entrenamiento como Sacerdote de Avalon y más adelante me regaló una de sus ramitas. Siendo un árbol tan antiguo al que no le queda mucha vida por delante, con esa ramita hice mi varita mágica, símbolo de mi poder personal, que además me recuerda mi conexión con Avalon. Tras visitarlo, conectar con él y presentarle mi nueva varita recién elaborada, emprendí de nuevo el ascenso al Tor. Al llegar a la cima, había un grupo de personas en torno a una pequeña fogata, que habían encendido para celebrar Ostara, la festividad del equinoccio de primavera. Había anochecido y me quedé un rato junto al fuego, disfrutando de la luz y el calor que emanaban de él mientras integraba mi visita al GrandMother Apple tree. Aquellas llamas parecían tener vida propia y en ellas supe que también se encontraba una chispa de la madre del Fuego, que se manifestaba en el paisaje.
Finalmente, la mezcla perfecta entre la parte física y la parte espiritual del Fuego la pude descubrir en el Templo de la Diosa de Glastonbury. Justo el día de mi regreso a España, me había comprometido a estar de melisso en el Templo, recibiendo a la gente y sosteniendo este maravilloso espacio sagrado. Disfruto enormemente cuando desempeño esta labor, ya que te obliga a estar muy presente y, a la vez, te permite dejarte llevar y conectar con las energías del lugar. Durante las dos horas que duró mi turno, descubrí que la Diosa del Fuego también estaba en las velas que ardían en el Templo y en la incesante danza que mostraban sus llamas. Y por ello decidí prender una de las velas que había comprado ese fin de semana utilizando una de las llamas del altar. Cada vez que encendemos una llama sagrada invocando a la Diosa, ella la bendice con sus energías e inunda nuestras vidas con su luz.
Y esas fueron las enseñanzas que recibí de la Diosa del Fuego durante mi fin de semana de entrenamiento: este no solo se manifiesta de forma física, sino que también arde en nuestros corazones y se esconde en el brillo de nuestros ojos. Enseñanzas que desde entonces tengo muy presentes cada vez que enciendo una vela en mi altar susurrando las palabras sagradas que aprendí en su momento: heart to heart, flame to flame…
Nuhmen Delos ~
Foto de la Diosa del Fuego realizada por Nuhmen Delos en marzo de 2023 durante el cuarto encuentro del Priest/ess of Avalon Training. Si deseas leer más reflexiones fruto de mi entrenamiento, aprender sobre los lugares sagrados de Avalon, conocer a las Diosas de su Rueda y seguir mis pasos por la Isla sagrada, haz click aquí.
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